domingo, 21 de agosto de 2011

Carta abierta a los que están criando

Cualquier madre, cualquier padre, quiere lo mejor para sus hijos. Sin embargo,
sin escatimar adrenalina, la TV y los “jueguitos” ofrecen historias que siempre se resuelven apelando al drástico método de golpear y torturar. No podemos evitar que vean la televisión, pero podemos ayudarlos a pensar con otros argumentos. El daño que nos hacemos unos a otros es, sin excusas, lo siniestro, aún cuando quisiéramos suponer que esos tiempos quedaron atrás.
Ellos aprenden de nuestros apremios. Cumplir con los trabajos exigidos “para ayer”, no detenerse hasta no terminar, las comidas rápidas, la repetición, la auto exigencia. Es decir, la tortura cotidiana de nuestros cuerpos sometidos en pos de objetivos perentorios e imprescindibles que deben cumplirse ineludiblemente para ser olvidados indefectiblemente al otro día.
La cultura del éxito devorando nuestra armonía a puro stress, ordenando nuestra vida a fuerza de cumplir con órdenes ajenas.
Uno de los métodos más eficaces, es adjudicar categorías: Lo bueno y lo malo. A continuación, se distribuyen jerarquías, se confunde lo que hacemos con lo que somos y se censura. Sólo queda el recurso de repetir para no errar, adherir a palabras usadas y ajenas, pero seguras. Palabras viejas, cuerpos quietos.
Después, el tiempo borrará los errores, pero no las culpas.
¿Es necesario tanto malvivir para vivir "bien"?

Recuerdo a un actor que, fingiendo ser de otro mundo, con voz profunda lanzaba a la platea: _!OS ORDENO QUE SEÁIS FELICES!

¿No es una paradoja ordenar aquello que sólo se puede hacer en libertad?
¿Y si a pesar de la lógica aceptáramos la orden ? ¿Qué pasaría? ¿Podríamos transformar los mandatos que recibimos cambiando el trato que damos?. Afirmar la vida de hoy para reparar la historia de mañana. ¿Sería posible, o nos sentiríamos como marcianos?
No es fácil convocar palabras para desterrar lo siniestro y menos aún conjurar lo vacuo. Entre los instrumentos de tortura siempre se incluyen cadenas, sogas, nudos porque los cuerpos en movimiento no pueden someterse. Si queremos hijos felices, necesitamos revisar las “grandes verdades” antes de transmitirlas, reaprender lo olvidado: la risa, la danza, la tribu.
Y tal vez obtengamos, en recompensa, la esperanza de que un mundo mejor será posible para ellos.
Un padre que no se resigna.


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domingo, 14 de agosto de 2011

La Decisión

Dpto vista a la calle, obra de Alfredo Moffatt

Querido amigo:

Te asombrarás al recibir esta carta, así que paso a explicarte sus motivos. Desde la época de la Facultad, hace tantos años, cuando conocí a Martha y me enamoré perdidamente de ella, que no sabes mucho de mi. Yo, en cambio, sé todo de ti y de tus éxitos. Leí cada uno de tus libros y asistí a tus conferencias de forma anónima. Sé como piensas, y por la amistad que tuvimos, seguramente no pondrás reparos en cumplir con mis deseos.

Tampoco a mí me fue mal. María y yo nos casamos y fuimos muy felices durante treinta años. Juntos, sembramos en este mundo cuatro hijos y ocho nietos.

Me dediqué a los negocios, primero, para mantener a mi familia, y después, porque encontré un placer lúdico en el riesgo y la apuesta. Soy un hombre de suerte, y como también, modestia aparte, soy bastante inteligente, pude amasar una gran fortuna. Lo acreditan los documentos que hallarás en el sobre adjunto, donde puse todo lo necesario para que cumplas mis deseos. Reparte mi fortuna por partes iguales entre las madres sin recursos con niños pequeños, los poetas y las parejas de jóvenes enamorados que no tienen dónde cumplir su sueño de dormir abrazados toda la noche.

Elijo beneficiar a estas personas con mi legado porque considero que la vida depende exclusivamente de la creatividad humana y, sin embargo, nadie compra nuevos libros de poesía, ni se paga por criar a los hombres nuevos, o armar nuevos hogares.

Querido amigo, dejé dinero suficiente a mis hijos y sus familias para vivir holgadamente por varias generaciones, así que, lo que tienes en tus manos es absolutamente mio y por eso dispongo de ello, antes de dejar este mundo.

No temas, sólo hablo del mundo en el aprendí que cuando el hombre inventó a Dios, quiso convertirse en Él. Construyó templos y exigió ser idolatrado.

Otro día, inventó los libros y quiso ser admirado al abrir la boca, como el tomo de una enciclopedia. Después, inventó las maquinas y volvió a transformarse. Pretendió nunca estar cansado, ni enamorado, ni triste, ser siempre eficaz y exacto.

Pero ese tiempo también pasó, y ahora lo más importante es la mercancía. Para los objetos -nuevos, por supuesto- están dispuestos los mejores sitios en todas las ciudades, llenos de luces y protegidos, tanto del polvo como de los ladrones, entre cristales de seguridad, alarmas, guardias armados, etc.

Cumpliendo con la tradición de parecerse a sus obras, la gente de ahora pretende ser como las mercaderías exhibidas en las vidrieras: Siempre nueva, bonita y codiciada por todos.

Al compararse con las cosas que se compran y se venden, uno mismo empieza a preguntarse cuánto vale. Un método imposible y muy perjudicial, ya que lo definitivo de la venta es el precio, y el precio es lo que el cliente está dispuesto a pagar. Como resultado, nos dedicamos a buscar el aprecio de los demás como medida para evaluar nuestra propia existencia.

Así, todo tiene precio, pero nada tiene valor. Pocas personas pueden decir que hacen lo que realmente quieren con sus vidas, sino aquello por lo que obtienen la mejor retribución posible. Sistema transmitido y estimulado de generación en generación.

¡Qué gran paradoja!: Mientras todos desean hijos felices, se cierra el camino de acceso a la propia felicidad.

Como el dinero es un estímulo muy escaso a cambio de nuestro tiempo, se buscan otras satisfacciones, como gozar de la belleza, una de las principales metas para el ser humano. Lamentablemente, como el buen gusto no viene de nacimiento y la educción artística es escasa, la mayoría se conforma con las cosas bonitas que se ofrecen en los escaparates. Esas mismas que pretendemos igualar.

Los dinerillos que tan esforzadamente se gana vendiendo el propio tiempo -la vida- se pierde compulsivamente en adquirir placeres efímeros, mercadería en serie, que nunca consigue compensar lo entregado a cambio.

Así que, amigo, como te decía al principio, me voy de este mundo. Nada me ata.

¿A dónde? No lo sé, cualquier sitio es bueno. Un ashram en la India, un banco en una plaza. Tanto da. ¡Sólo quiero estar conmigo mismo!

No me busques y no te preocupes por mi, me sé cuidar y tomo esta decisión por mi bien. Yo sé que eres una de las pocas personas que puede entenderlo.

Recibe este afectuoso y agradecido abrazo de tu amigo: Sam Golden.


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martes, 2 de agosto de 2011

El fin del mundo

Querido Juan:

Si, es cierto, los temores circulan y no sin motivo. Yo también recibo montones de mensajes avisando que el "Fin del Mundo" está cerca.

Primero, parecía programado para el 2000, pero obtuvimos una prórroga que se termina ahora, en el 2012. !Y no es para menos! Los cataclismos se dan la mano con el default que amenaza a las primeras potencias mundiales. ¡Cuándo lo hubiésemos pensado!

Afortunadamente, tampoco falta quien analiza la historia, y nos recuerda que terremotos hubo siempre, y que los imperios, con o sin Tsunamis, nacen para morir, como todo en este mundo.

Sin embargo, más acá de los alarmistas y más allá de los conservadores, o sea, con o sin 2.012, el mundo cambia.

Los esquemas de los que nos sentíamos tan seguros están pidiendo una rápida adaptación activa a la realidad,. porque los modelos actuales no tienen mucho que ver con los de hace cincuenta años: Familia, pareja, sexualidad, trabajo, comunicación,

La familia, célula fundamental de la sociedad, para empezar, ha cambiado radicalmente. Lo fundamental, permanece, pero su conformación es distinta todo el tiempo. Es el lugar del que todos, con un poco de suerte, disponemos al llegar a este mundo. Aunque ahora, además de nuevos hermanos, llegan hermanos con los que sólo compartimos uno o, incluso, ningún padre. Y hablando de eso, también los padres y las madres cambian. Hay mamás “del corazón”, padres biológicos y de crianza, todos conviviendo, sino en perfecta armonía, al menos en relaciones que no son peores que las de antes.

Algunos nuevos integrantes no están porque llegaron, sino porque no se fueron nunca, como los bisabuelos, un género cada vez más numeroso.

Uno de los cambios, y no el menos importante, es que la vida se alarga, y necesitamos averiguar en qué queremos invertir ese premio que consiste en tener: ¡más tiempo!

Si, amigo mío, pertenecemos a la primera generación de viejos que se sienten jóvenes por dentro, con la mismas ganas que a los veinte, aunque, por supuesto, con la cabeza que cada uno supo conseguir.

Las parejas, como las familias, se recrean. Las hay fugaces, de una noche o sólo un rato. Las hay pensadas para durar pero no duran, y las hay que, sin querer, duran toda la vida -de uno de sus integrantes-.

También las instituciones se transforman. El matrimonio, por ejemplo, se hace más incluyente, pero restringe sus funciones. Es una nave a la que se sigue subiendo de a dos, pero ahora sin importar el género, y sin garantizar a sus pasajeros un viaje “de amor eterno”. Frase sólo posible de hallar en culebrones para nostálgicos y películas de los años cuarenta.

La sexualidad, en cambio, consiguió más prestigio y permanencia, y sí que dura hasta que la muerte nos separa... del propio cuerpo.

Las comunicaciones son, posiblemente, lo que más ha cambiado de aspecto. Ahora nos comunicamos de formas muy amplias y creativas, aunque, como antes, no nos entendemos.

Tantos cambios nos confunden, por eso es bueno llevar una brújula que nos impida perder el camino en la tormenta. Esa brújula son los amigos y la risa.

Ahora se pone la mirada en la meta, y perdemos de vista hasta nuestros propios pasos: ¡Si entre tanta gente no nos miramos los pies casi nunca!.

Los oídos, en cambio, están siempre abiertos, uno a cada lado, para permitirnos escuchar a los que van con nosotros.

Esos compañeros de ruta que, incluso cuando su camino es otro, permanecen en nuestros corazones.

Los reconocemos porque escuchan nuestros problemas sin cuestionarnos y, al final, nos reímos juntos.

Así que, amigo, yo que tú, no me preocuparía demasiado por esas terribles profecías acerca de que se termina el mundo. Al menos del que teníamos ¡No queda mucho!

Un abrazo grande de tu amiga de toda la vida:Mabel



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sábado, 30 de julio de 2011

Reconciliación

Amigo:

Me parece tan raro escribirte que ni siquiera sé qué poner en el encabezamiento de esta carta. ¿Mi amor? Ya no lo siento. ¿Querido? Menos. Decías que éramos compañeros porque compartíamos el pan, y eso ya tampoco ocurre. Ahora nadie comparte el pan conmigo, y yo compro en la panadería el que consumo. No es tan romántico, pero duele menos.
Con el correr del tiempo tu imagen fue perdiendo las aristas agudas y la textura áspera. No sin esfuerzo conseguí emigrar de esa parte de mi historia donde vive tu recuerdo. Así que, ahora por fin, puedo usar la palabra “amigo” sin sufrir.
Te escribo para contarte que nuestra hija está de novia. Me hubiera gustado compartir con vos todo esto como un día lo pensé (lo pensamos). La vida, sin embargo, nos llevó por otros rumbos y ni siquiera estoy segura de que esta carta llegue a tus manos, porque la dirección que tengo es también muy antigua. Tal vez ya no vivas ahí, pero no importa, te escribo, simplemente, porque hacerlo me hace sentir bien.

Hoy, cuando llegué a casa, descubrí que algunos de mis tesoros habían sido saqueados.
Amarillos y arrugados como nosotros mismos, arrancados de un largo sueño, desparramados sobre la mesa del comedor, estaban aquellos poemas que un día escribiste y yo supe guardar.
La mano pálida y suave de nuestra hija era la responsable del desorden. Estaba inclinada sobre los papeles cuando notó mi presencia. Entonces levantó su rostro –que te aseguro es tan bello como lo soñábamos- y me devolvió la mirada. Apenas suspendida en el borde de una de sus pestañas, había una lágrima redonda y brillante que se balanceaba, ya a punto de caer, sobre una de sus mejillas. La secó rápida y disimuladamente, e hicimos de cuenta que nada pasaba.
Êl no es uno de esos muchachitos desmañados que con frecuencia la acompañaban al volver de la facultad y cuyo mayor objeto de interés parecía estar siempre en las profundidades de la heladera que saqueaban sistemáticamente.
No. Ahora un hombre está enamorado de nuestra hija. Le envía flores y poemas, la acecha, la quiere mujer y ella tiene miedo. La asusta esa actitud desconocida, tanta convicción.
No sé que destinos la llevaron a hurgar entre mis recuerdos, pero allí está, rodeada por las palabras con que cubrías mi vientre cuando ella lo habitaba...
Versos escritos hace mucho tiempo por alguien que nos amó a las dos.
Ella no lo sabía. Sólo tenía de aquél hombre recuerdos olvidables, reproches, gestos despectivos, frialdad, mal humor y por fin el abandono del que fuimos víctimas las dos.
Juntas, aceptamos los hechos y poco a poco la ausencia se fue reparando con los hilvanes del silencio.
Tu imagen se diluyó en los dinteles de esta casa donde nunca más hubo hombres hasta ahora, cuando nuevamente alguien, en masculino y singular, está tocando a la puerta.
Los ojos de nuestra niña están húmedos y agrandados por el asombro.
Junta los papeles, los dobla y los coloca otra vez en la caja que por fin deposita sobre mi falda.
Me mira y dice:
-Cuando me reciba le voy a decir que sí, mamá. –y ambas sabemos a qué se refiere-
Enseguida, tan atropellada como siempre, cambia de tema y pregunta:
-¿Querés tomar mate, má?
Yo acepto en silencio, porque tengo un nudo en la garganta. Mientras ella va hacia la cocina, yo me dirijo al dormitorio para guardar la caja con tus poemas, mis poemas, nuestros poemas, y reflexiono:
-¡Tantos años! Muchas veces estuve apunto de romper estos papeles amarillos, o de prenderles fuego, impulsada por la rabia, por el dolor o para evitar la tristeza de recordarte. Pero, por otro lado, son lo único que tengo de entonces y dudé. Por fin, ganó la vida que corre presurosa y quedaron olvidados en el fondo de algún mueble, desde donde hoy nuestra hija los rescató.
Ahora, después de tantos años, mientras te escribo, vuelvo a escuchar tu voz. Muy serio y algo impaciente con mis lágrimas dijiste aquella, la última vez: ¿Te acordás?
-No llores, hay que aceptarlo: nada se puede hacer cuando se acaba el amor.
Yo sabía que no era cierto, que lo que sentimos no podía terminar así como así nomás, pero los argumentos nunca fueron mi fuerte y callé. Ahora, mirá por donde, la vida viene, me sorprende y me da la razón. Ahí, refugiadas, en el fondo de una caja, quedaron tus palabras aguardando la ocasión propicia para volver a vivir.
Hice bien en conservarlas, después de todo.
Ahora, nuestra hija sabe que, en su origen, hubo una hermosa historia de amor.
Tu ex.

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domingo, 24 de julio de 2011

Yo no entiendo de política.

Querido hermano:
De lo que me preguntás, efectivamente, lo que te dijeron es cierto. Aunque no puedo despejar todas tus dudas, pero te cuento. El asunto está en los diarios, y cada cual pretende llevar agua para su molino, por las elecciones, como siempre. Yo no entiendo mucho de politica, pero veo que no se dan buenos argumentos. Te mando dos artículos de distintos diarios para que compares vos mismo. Mientras unos defienden a las Madres como si fuesen de su propiedad, otros las atacan como de otro país. A estas alturas nadie puede dudarlo, son el símbolo vivo de nuestra democracia. Que el gobierno lo haya reconocido, a mi me parece un acto de justicia, un poco tarde, pero justicia al fin. Ahora están usando el tema para atacar a la Presidenta, que me parece que no tiene nada que ver. Porque yo, la verdad, no entiendo nada, pero tengo mi opinión. Estas mujeres lucharon y mucho y solo por eso se merecen respeto. Creo que son más victimas que responsables, seres humanos, al fin. Despues de todo, en nuestras virtudes están nuestros defectos. Por sus hijos se ganaron un lugar en la historia, y ahora por otro hijo ( de p ) están siendo muy maltratadas. ¿Qué querés que te diga?. Es muy difícil detectar a un sorete. ¿Les vamos a echar la culpa? ¿Quién votó al turco, por ejemplo? Nosotros. Y no una vez, sino dos.
Pero no podemos decir que nos engañó a todos, flaco, porque no nos engaño a todos. Si fuera así, hubiésemos aprendido, y mirá lo que está pasando. Supongo que te enteraste de que hay segunda vuelta
¡¿Como lo votan al tipo este?! Yo no lo puedo entender flaco, te juro que no puedo. Mirá, no sabés como está Buenos Aires, una pena. Ayer mismo pasé por el barrio, te acordás? ¡Era un lujo el Colegio! ¡Si habremos esperado pibas a la salida! Bueno, ahora está destruido ¡Te da una lástima, loco! Te juro que casi me pongo a llorar. Y después me agarró la bronca y digo: ¿Soy yo solo el que veo esto?
No, flaquito, es que todos mandan los hijos a escuelas privadas, carisimas. ¡Y se creen que nunca mas van a necesitar de los demás, que pueden solitos! Esperá que venga una crisis y los voy a ver haciendo cola por una vacante en una escuela pública a los giles.
Por eso te digo, los enemigos del país no son del otro partido, son los que no saben ni lo que les conviene a ellos y la juegan siempre a ganador.¡Mirá River, loco!
Es jodido, porque la víctima es cómplice del delito. Este no es otro de nuestros errores, es el mismo error de siempre. Lo que tenemos es un problema de identidad ¿me entendés? No queremos ser sudacas, no queremos ser negros, no queremos ser pobres, y al final,nos quedamos solos.
Le hacemos el caldo gordo a los estafadores. Porque te digo, che, a nosotros nadie nos roba. El chorro te afana con un revólver, pero el estafador te la juega de amigo y consigue que te hagas cómplice por tu misma codicia.
Y acá, de esos, hay muchos.
Bueno, querido hermanito, esto es todo lo que puedo decirte por ahora. Yo de política no entiendo mucho. Espero me cuentes vos de las novedades por allá. Te vi por la tele en la Puerta del Sol. No sabes cómo me emocioné. Que bueno, che. A ver cuando entendemos que los sinverguenzas y los boludos están en en todas partes y nos organizamos para rajar a los que hay que rajar y avivar a los que hay que avivar. Digo ¿no?
Te aviso que cambié el pasaje para poder votar, así que llego recién el otro Domingo, 4 de agosto a la misma hora. Te mando un abrazo más grande que el Océano que nos separa.

Tu hermano: Abel.

PD: ¿Viste el partido? Uruguay se llevó la Copa, nomás, che.

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lunes, 18 de julio de 2011

Carta del Beto a Fito

Querido Fito
Te escribo por una carta que leí en Página12 la semana pasada y con la esperanza de que estas lineas te lleguen a vos. Soy muy admirador tuyo y me sé todas tus canciones de memoria.

Me llamo Alberto y nací hace bastante en esta ciudad con nombre de viento a la que tanto quiero a pesar de que “Pueden robarte el corazón/cagarte a tiros en Morón y sabiendo perfectamente que /pueden lavarte la cabeza por nada”., pero bueno: ¡El amor es más fuerte!!!

Yo soy un tipo de barrio (de Almagro, el barrio con más alma que hay) y lo que aprendí, lo aprendí en la Universidad de la Calle, como dicen, porque “la escuela nunca me enseñó/que al mundo lo han partido en dos/mientras los sueños se desangran por nada” Eso lo tuve que aprender solito y a fuerza de golpes ¿Viste?
Tu carta me puso mal. Más de lo que estaba. ¡Qué va a hacer si soy así! Porque a mí tampoco me gusta perder ni a la bolita (aunque está difícil todavía no perdimos, eh, quién sabe…...)
A veces me da por hacerme el artista. Me gusta escribir versos y voy a un Taller Literario y no se por qué, pero la gente falta bastante. De quince que somos, a veces vamos dos o tres. ¿Por qué? ¿Por qué pagan y no van, si quieren aprender y nadie los obliga? ¿No es raro? Entonces el profe se calienta y con razón, pero se la agarra con nosotros, los que vamos ¿me seguís?.
Me parece que es una metáfora muy simbólica (lo aprendí en clase) de lo que pasa en el país. ¿No te parece? Se hacen los vivos y se cagan solos. ¡Hay cada uno! Hablan mal de la presidenta en la calle y en la casa “si querida, si querida”. ¿De qué te la das, digo yo?
Y somos así, estamos partidos, los negros brutos como yo de un lado y los que se hacen los conchetos por el otro. Te la quieren dibujar de que somos todos iguales, pero digo yo “¿cuando podrán disimular la guerra en tiempos de paz/?
¡Si aquí los muertos siguen vivos”! ¡!che..!!
Lo que te aseguro, flaquito, es que “pueden jurar que no es verdad/el viejo sueño de volar/pueden guardarte en una jaula/por nada, pero a mí, no me convencen, yo sigo creyendo que ¡”el amor es mas fuerte!”
Soy un bicho raro. Para que veas, te cuento una mía: no tengo televisor. ¡Si Señor! Puedo comprarmelo, no es por plata: No quiero.
Cuando se las tomó mi “jermu” se lo regale a una familia amiga que no se podía comprar uno.
¡Araca vitoria!Y me doy el lujo de ver el fútbol en el bar con los muchachos!
¿Para qué mas lo quiero? ¿Para ser testigo de cómo no te dejan pensar mostrándote minas con poca ropa y menos verguenza? Y además, todo tipo de fenómenos que no te nombro para que no me digan que soy discriminador. Cosas que no son nada nuevas, porque en las ferias siempre expusieron las miserias humanas y la gente pagó para verlas. Nada más le cambiaron el precio. Ahora es todo o nada.
Te vuelven loco con los noticieros pasándote veinte veces por día como acuchillaron a un pobre tipo. El corazón no me da para ver eso todo el tiempo, pero además, tengo una teoría si querés que te la cuente.
Mirá, dicen que, por ver la tele, la gente se siente insegura, y yo creo que es al revés. Creo que ver tanta inseguridad hace que a la gente le parezca normal tanta violencia. Así que a nadie le importa que haya pibes durmiendo en la calle, porque hay cosas peores ¿Eso no es violento?
A nadie le importa que los locos se mueran de frio, que echen a patadas a la calle a una familia entera ¡Porque hay cosas peores! Y eso: ¿No te parece violencia? No, la culpa es de los pibes chorros, como si los pibes crecieran en los árboles. Daaale….!!!! Mirá, encerrá un perro en el patio y no le des de comer, a ver si no se te hace violento y te muerde el más manso. Daaaale…!!!
Mirá, tengo un amigo que fue a la facultad en serio. Porque acá todo el mundo se la da de muy leido, pero lo único que inventaron es el “libro sobaquero”. ¿Viste?
Este pibe no, la sabe lunga de verdad y está haciendo un libro que dice todo esto y lo que puede pasar si no paramos. ¿Te creés que le dan bola? ¡Ni ahí, loco! “Pedrito escribe sin parar/que el mundo está por estallar/y los demás en la oficina (labura en una oficina porque nadie te paga por escribir)/no dan bola !por nada!.Pero él sigue, sigue, porque “!el amor es mas fuertee”!!
Así que Don Fito, Fito querido: ¡que podés pedir, viejo! La gente de esta ciudad, cuando yo era joven, exigía ¡”que vuelvan las botas”! y cuando los milicos se llevaban a las patadas al pibe del vecino, decían ¡”por algo será, algo habrá hecho”!
¡Y ahora son todos democráticos!
Esto es como la cuestión del vaso por la mitad. Si querés lo ves medio lleno o medio vacío.
!Date cuenta, viejo!¡Lo raro no es que la mitad lo votó a Macri, el milagro es que la otra mitad no lo votó!
Si acá nunca ganaron ni el peronismo ni la zurda. ¡Si todos se la dan de cajetillas y los das vuelta y no se les cae un mango!
Así que !Maestro! No se haga problema, eso le quiero decir. ¿A cuánta gente le importa más la música, o ir a un taller literario, o leer en vez de mirar la televisión? A Ud., a mi y a muy pocos más, vea. Y sin embargo, la mitad !no lo votó a Macri!. Y la mayor parte de los que no lo votaron, son la gente joven, el futuro, porque, se lo digo en serio “!el amor es más fuerte!!!”


“Mas fuerte
Mas fuerte
Maas fuerteee !!!”

¡Y se lo digo yo, por que se lo escuché a Usted!

Un lujo escribirte, Fito. Te mando un gran abrazo de un admirador. Alberto (Beto, para los amigos).

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domingo, 10 de julio de 2011

No te quiero ver más por acá.

Hola piba:

Estoy a horcajadas sobre el banco de siempre, y mientras te escribo, me voy por el aire. Allá abajo sólo dejé una mirada perdida para ocultar mi paradero. Que nadie sepa donde estoy, muy lejos, a salvo.

Hoy te busqué a la hora de la comida y también en el patio, pero ya sabés, sin suerte. No estás en tu pieza y tus cosas tampoco, así que no sé si te dieron el alta o estás en terapia intensiva, jeje.

Me rio, pero esto no es ninguna broma. Simplemente, como locas que somos, no merecemos ni despedirnos. Por eso, vaciada de certezas, acudo al último lugar que todavía defiendo, donde no los deje entrar nunca y desde ahí te imagino con el pelo suelto, libre como el viento.

Espero noticias tuyas o, mejor todavía, espero no verte nunca más por acá.

Olvidate de todo pero no te olvides de los consejos de esta vieja loca que se va a acordar siempre de vos. Yo también estudié filosofia, sabés, y tuve la mala ocurrencia de contárselo a un psiquiatra.

Era muy joven y muy tonta. Le dije que estudiaba para saber como cambiar el mundo. El tipo, que era un animal, dijo que no me dejaran leer, y mi vieja me tiró todos los libros. Eso si, me dejaban ver la tele. Una metáfora de la vida, aunque se supone que como psicótica no puedo hacer metáforas. En este mundo esta permitido ser bruto, pero no loco.

Igual me las arreglé para conseguir un ejemplar de “La Isla de los Pinguinos”, otro de “Un mundo feliz”, y algo más de la Pizarnik. Pero me revisaron la pieza y se fueron al tacho de basura. Ahí sí que me puse loca. Revoleé todo lo que tenía cerca. Armé flor de escándalo y los vecinos llamaron a la cana. Entonces dijeron que no tenía conciencia de enfermedad y que me negaba a colaborar en mi recuperación. ¡Ja!

Bueno, no quiero amargarte, solo reiterarte que si, como espero, estás afuera, recuerdes mis consejos.

Menti, piba, menti. Hacete la tonta, no le cuentes tus cosas a nadie, mucho menos a los tordos, que se hacen los comprensivos y después te escrachan. ¿Que te babeas y ya no te interesan ni los tipos mas pintones? No estas empastillada, es la enfermedad. ¿Tartamudeas? Es la enfermedad ¿Te quisiste escapar? Es la enfermedad. ¿Que como no hay nada para hacer dormís todo el tiempo? Es la enfermedad. ¿Que de estar encerrada te olvidaste hasta de la fecha en que vivís? Es la enfermedad. ¿Qué estás podrida de hacer ceniceros de plastilina que no sirven ni para apagar un pucho? Es la enfermedad. ¿Qué no bancás más ser tratada como si tuvieras menos de cinco años? Es la enfermedad.

Al principio venía una prima a visitarme ¿sabés?. Obvio, le pedía yerba, azúcar, cigarrillos, alguna galletita. ¡Si acá no hay nada! ¿Sabés lo que le dijeron? !Mendigar es un síntoma de enfermedad y trayendo cosas, no ayudaba en mi recuperación!. Ja ja ja.

De la época de estudiante me quedo la vocación epistemológica. Yo siempre le busco la quinta pata al gato: “loco” viene de “lugar”. O sea, no hay lugar para nosotros. Llegamos tarde al reparto, y como estorbamos en todos lados, nos ponen acá.

Acordate y si no querés volver, no cuentes nada. Tampoco muestres tus sentimientos. Comete las uñas, pero no llores. Si te ven débil, se van a tirar para morderte, no para consolarte.

Cuidate, piba. La gente es muy rara. No se te ocurra decirles que te querés morir. Aunque hagan la guerra y se destruyan unos a otros, no van a entenderte. Son los motivos ¿Sabés? Los cuerdos se matan por odio, los locos, por amor.

Y si te sentís sola, o estás triste, arrimate a los pibes. Todavía no están arruinados y no necesitan explicaciones complicadas. Los adultos, en cambio, son más retorcidos que un tornillo. A mí me parece que a ellos les sobra el que a nosotras nos falta.

Bueno, nenita, te deseo de todo corazón que estés bien, que puedas hacer todo lo que querés, que encuentres un buen tipo que te quiera , que se vendan tus cuadros, que ganes mucha guita. Y alguna vez, si podes, visitame. Traeme yerba, cigarrillos, azúcar. Aunque perjudique mi recuperación, total, dicen que soy irrecuperable. Un abrazo enorme. Tu amiga para siempre. Clara.


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