domingo, 15 de mayo de 2011

Secreto de Familia

Mi querida muchachita:

Preguntas y preguntas y siempre dices que no respondo como quisieras. Seguramente tienes razón y como, además, tienes todo el derecho de saber voy a contarte una historia. Ya tienes edad para comprenderla.
A mí me la contó una vieja mujer, hace mucho, mucho tiempo. A ella se la había contado su abuela y a esta la suya, que había olvidado quién se la contó.
Escucha y recuérdala siempre, porque muchas respuestas que buscas están allí:

Cuando Dios construyó la primera versión del mundo, creó unos ángeles hermosísimos y sobre sus espaldas sujetó unas enormes y maravillosas alas……invisibles.
El juego consistía en descubrirlas, pero ellos, al no verlas, no creían y por este motivo, simplemente, no las usaban.
Si un ángel pierde su posibilidad de volar, se condena, pero aún así, los pobres no consiguieron confiar lo suficiente.
Tanto temían precipitarse en el vacío que permanecieron siempre a ras del suelo. Y como arriesgaban poco, vivían aburridos. Su vidas eran muy monótonas, rara vez se los escuchaba reír.
Poco a poco, se fueron convirtiendo en unos seres tristes y desconfiados. Ellos, simplemente, no lo intentaban.
Si por casualidad alguno realizaba el hallazgo y conseguía elevarse, los demás hacían todo lo posible para mostrarle su error. En consecuencia, en ese mundo, nadie hacía lo que quería. Siempre estaban muy atareados recordándose, unos a otros, los beneficios de permanecer con los pies cerca del piso.
Hasta que un día, Dios, contemplando tan afanosa desesperanza, comprendió su equivocación. Como además, por suerte, nunca se siente derrotado, pensó y pensó y decidió como compensarlos.
Comenzó construyendo un hogar nuevo para ellos. Un increíble planeta azul apareció en el firmamento. El sitio más bello que pudiera imaginar la mente divina. Una casa nueva para esos ángeles que no consiguen descubrir sus propias capacidades. Un lugar donde no hacen falta alas, porque la sola belleza de sus paisajes alcanza para elevar el alma.

Pero como todavía no se sentía satisfecho, también creó nuevos ángeles. Esta vez, con hermosas y muy visibles alas. Ellos tienen la misión de cuidar de los otros, los ángeles de alas invisibles, haciéndoles perder, con su ejemplo, el miedo a volar.
Muy pocas veces consiguen su objetivo. Los ángeles que no vuelan tampoco levantan mucho sus cabezas. Siempre están mirando hacia abajo, temerosos de tropezar y caer.
Sin embargo, aquellas mujeres que lo sabían todo acerca del pasado el presente y el futuro, me aseguraron que pronto van a completar su misión. Los ángeles con alas invisibles se elevarán junto a los otros ángeles, y el cielo se cubrirá de alas.
Entonces, todo será tal como Dios, hace mucho, lo imaginó para nosotros.

Querida niña, espero que en esta y otras historias de los viejos tiempos encuentres las respuestas que se necesitan a tu edad. No confíes en los que te recomienden volar bajo o no creer en cuentos de hadas. Ellos retrasan el éxito de la misión al no permitir el uso de sus propias alas.
Sé que tú ya te estás ejercitando, por eso, recuerda mis palabras y sin ningún temor… !Vuela, muchacha!

Te quiere mucho:
La abuela

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1 comentario:

  1. BELLISIMO RELATO...........GRACIAS ADA POR RECORDARNOS VOLAR
    SUSY

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